HISTORIA, MONOLOGO, DIÁLOGO, EXPERIENCIA

Todo lo que hacemos, cómo nos comportamos, nuestras decisiones, cómo vestimos... todo, absolutamente todo cuenta algo de nosotros.
Entender la historia que queremos contar depende plenamente de nosotros mismos.
El modo de explicar esta historia también. Elegimos la manera de contarlo y el medio para hacerlo.

El porqué de elegir un color para vestirnos cada mañana también depende del estado de ánimo en el que nos encontremos y el que queramos potenciar. Nuestro subconsciente nos dicta, a veces mediante la moda, otras en función de nuestras posibilidades, otras dependiendo de nuestras preferencias, pero siempre haciendo honor a una historia.

La historia es nuestro monólogo manifestándose. Lo que nos contamos expuesto a todos (o lo que ocultamos). De cualquier modo va a ir combinado también con nuestra actitud. Y cuando obtenemos respuesta externa, se inicia el diálogo... Desde fuera se puede entender lo que queremos expresar, o no.

Pero las respuestas también aportan datos a nuestra forma de ver el mundo.
Van creando experiencias enriquecedoras para seguir configurando la historia de nuestras vidas.


Técnica Vs. expresión

¿Qué pasa si la técnica, el uso de los materiales y la combinación de colores no los conoces? A veces el resultado puede ser frustrante si nuestras expectativas no se cumplen.
El conocimiento de una técnica sea de la índole que sea, conlleva un aprendizaje previo y una destreza que se adquiere con el uso. ("Horas de vuelo" en palabras de mi profesora de Anatomía Artística en la facultad de Bellas Artes).

Al nacer todos poseemos todos el mismo potencial de cara a la adquisición de habilidades pero la proyección varía de unos a otros y decidimos desarrollar aquello que más nos satisface o aquello que nos dejan.

Así que si pretendemos realizar de buenas a primeras un retrato realista al óleo cuando nunca nos hemos puesto en contacto con el material o con el dibujo lo más razonable es que no se corresponda nunca con las espectativas marcadas para identificarse como un retrato. (mañana más).